
El sábado 30 de agosto de 2003 se realizó
en el Teatro "Juan de Vera" el estreno nacional de TIERRA
DE HEMBRAS, de Thierry Calderón de la Barca, a cargo del EL
Aleph, Grupo de Teatro.
En esta oportunidad el autor, también director de
la obra, ha seleccionado a dos primeras actrices correntinas, que
perteneciendo a distintos grupos y con formaciones diferentes, han confluido
en este proyecto para jerarquizar la obra.
María Esther Aguirre trae
consigo treinta años de historia teatral que jalonan su trayectoria. Es
miembro fundador del Taller de Teatro del Guarán, con el que
participó en puestas inolvidables para el público correntino: Juan
Moreira, Animas del Día Claro y El Guiso Caliente, con dirección del
propio autor, hablan por sí mismas de su trabajo actoral. Hace dos años, con
esta última obra - ahora como directora- fue seleccionada para representar a
Corrientes an la Fiesta Nacional del Teatro.
Por su lado, Silvia Rivero, con
el sino de Talía en su familia, desarrolla desde su inicios la técnica de la
improvisación con su grupo Bambalinas. Participó
activamente en certámenes provinciales, y el año pasado fue seleccionada por
su actuación en Sólo Angeles en la Fiesta Provincial del Teatro.
Completa el elenco Alejandro Barboza,
en asistencia general de dirección y plan de luces. El mismo viene avalado
por el mismo grupo por haber sido seleccionado en la Fiesta Provincial del
Teatro 2002.
Thierry Calderón de la Barca viene
trabajando desde hace varios años en el perfil de la idiosincracia regional.
Prueba de ello son Solo Angeles, Un mundo Raro y ahora Tierrade
de Hembras. Su trabajo silencioso, pero fecundo, esta dirigido a la
construcción de un teatro correntino. Los premios nacionales
logrados, como así también los libros editados, hablan por sí mismos del
logro obtenido.
SINTESIS ARGUMENTAL
Articulada en tiempos fundacionales de nuestra república,
TIERRA DE HEMBRAS es a la vez, intemporal. Y esto es
así porque su trama transita permanentemente el perfil de nuestras mujeres en
la gesta heroica de construir una nación para sus hijos.
La actitud ante la vida, el lenguaje frente a la
realidad cotidiana, y su compromiso claro y decidido por un mañana de
libertad, la ubica en nuestro suelo Guaraní.
La obra transcurre en una espera. La mujer
aguardando el regreso de su hombre, que partió a la batalla. Desde el crepúsculo
hasta el amanecer, Aspercia Villan - nuestra heroína - rememora su vida. La
niñez, su infancia, el amor, la pérdida del padre e hijos en la guerra,
todo con esa mirada tan particular que tiene la mujer correntina para afrontar
la vida. A su lado, Jumena - su haya - intenta desde el afecto y la contención
aliviar un desenlace casi inevitable.
Sobre el final, Aspercia, sola, sin hombre, sin
hijos, pero con un horizonte posible, decide su futuro. De pie frente al público.
Frente a la vida, vemos nuevamente a todas nuestras mujers. Las de ayer, las
de hoy. Las de siempre. Peleando día a día contra todo y contra todos. Ganándole
al destino con su actitud de no renunciar a la construcción de un país
posible.
Aspercia y Jumena son a la vez, síntesis de
nuestra Argentina, de nuestro continente indoamericano. De ese ansia de
libertad que no muere con la vida.
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