Monólogos Comedia 2


El Si De Las Niñas .
Fernadez De Moratin

Los Dos Hidalgos De Verona . William Shakespeare

Sueño de Una Noche de Verano . William Shakespeare

 

Fernadez De Moratin
El Si De Las Niñas

ACTO PRIMERO-ESCENA OCTAVA

RITA
Yo te lo diré.La madre de doña Paquita dió en escribir cartas y más cartas, diciendo que tenía concertado su casamiento en Madrid con un caballero rico, honrado, bien quisto; en suma, cabal y perfecto, que no había más que apetecer.Acosada la señorita con tales propuestas, y angustiada incesantemente con los sermones de aquella bendita monja, se vió en la necesidad de responder que estaba pronta a todo lo que la mandasen...Pero no te puedo ponderar cuánto lloró la pobrecita, que afligida estuvo.Ni quería comer, ni podía dormir...Y al mismo tiempo era preciso disimular, para que su tia no sospechara la verdad del caso.Ello es que cuando, pasado el primer susto, hubo lugar de discurrir escapatorias y arbitrios, no hallamos otro que el de avisar a tu amo, esperando que si era su cariño tan verdadero y de buena ley como nos había ponderado, no consentiría que su pobre Paquita pasara a manos de un desconocido y se perdiesen para siempre tantas caricias, tantas lágrimas y tantos suspiros estrellados en las tapias del corral.A pocos dias de haberle escrito, cata el coche de colleras y el mayoral Gasparet, con sus medias azules, y la madre y el novio que vienen por ella;recogimos a toda prisa nuestros miriñaques, se atan los cofres, nos despedimos de aquellas buenas mujeres, y en dos latigazos llegamos antes de ayer a Alcalá.La detención ha sido para que la señorita visite a otra tia monja que tiene aquí, tan arrugada y tan sorda como la que dejamos allá.Ya la ha visto, ya la han besado bastante una por una todas las religiosas, y creo que mañana temprano saldremos.

 

William Shakespeare
Los Dos Hidalgos De Verona

Acto Cuarto - Escena Cuarta

Lanza
(Entra lanza con su perro)

LANZA:
¡He aquí lo que son las cosas!Cuando un criado se porta con su amo como un perro, todo va mal.Este es un animal a quien he criado desde su más tierna infancia y a quien salvé de un naufragio con tres o cuatro hermanos y hermanas ciegos.Lo he instruído tan cuidadosamente como quien hubiera de decir:"Asi se educa a un perro".Mi amo me había mandado a ir a ofrecerlo como regalo a la señora Silvia;pero en cuanto entré en el comedor, emprende carrera en derechura a la despensa y se apodera de una pierna de capón.¡Oh!Es terrible cosa que un perro no sepa portarse bien en sociedad.Para mí un perro debiera proponerse ser un verdadero perro,un perro en todo y por todo.Gracias a que he tenido el ingenio de decir que había sido yo el culpable,que si no,tan seguro como que estoy aquí, que acaba en la horca. Vas a juzgarlo:Imagínense que debajo de la mesa del duque se mezcla en la compañía de tres o cuatro perros bien nacidos.No hacía un minuto que estaba allí, cuando-advertí ésto-el olfato de todos los convidados notó su presencia."¡Fuera ese perro!" dice uno."¿Qué perro es ese? dice otro."Échenlo"añade,un tercero."¡Que lo ahorquen!exclama el duque.Yo,cuya nariz distinguió pronto el olor,reconocí a mi Crab.Me dirigí al compadre que ya blandía el látigo y le dije:"amigo vas a zurrar a ese perro,¿no es eso?...""¡Vive Dios!¡Pues claro!,me contestó."Eso será una injusticia"-repliqué-pues he sido yo quien ha cometido la falta".Con lo cual,sin más ceremonia,me echaron a la calle a latigazos.¿Qué amos harían otro tanto por sus criados?¡Palabra de honor!Infinitas veces he pisado la cárcel por robar mi perro pasteles.En una ocasión me pusieron en la picota por haber matado él unas ocas.Y ahora...¡Sinvergüenza,has olvidado ya todo eso!¡Granuja!¡Recuerdo la partida que me has jugado al despedirme de la señora Silvia!.¿No te había encomendado tener fijos en mí los ojos y hacer cuanto yo hiciera?¿Cuándo me has visto a mí levantar la pierna y ensuciar las faldas de una dama?¿Cuándo me has visto cometer semejante falta de educación?

 

 

Acto Cuarto - Escena Cuarta

JULIA:
Y ella te dará las gracias si alguna vez la conoces.¡Dama virtuosa,amable y bella!Quién tanto interés muestra por el amor de mi señora,acogerá con frialdad los deseos de mi amo. ¡Ay!¡Cómo es posible que el amor se burle de si propio!He aquí su retrato.Mirémoslo:con éstos atavíos mi rostro sería tan encantador como el suyo.Y,sin embargo,parece que el pintor la ha favorecido un poco,a no ser que yo me alabe en demasía.Sus cabellos son castaños;los míos,de un rubio perfecto.Si tan solo esa diferencia cautiva el amor de él,me procuraré una peluca del mismo color.Azules como el vidrio son sus ojos;los míos también;si,pero su frente es reducida,y la mía despejada.¿Qué adora,pues,en ella que no pudiera yo hacerle adorar en mí,si Amor no fuese un dios ciego?...Vamos...,Julia,sombra de ti misma,llévate esa sombra, porque es tu rival,¡Oh,miniatura insensible!Serás divinizada,besada,querida,adorada.Porque si hubiese alguna razón en esta idolatría,a mi persona se dirigirían tales tributos.Te trataré con miramiento,en consideración a tu dueña,que tan afectuosamente me ha tratado.Si no...¡Ah,si no!¡Por Júpiter,mis uñas te arrancarían los inanimados ojos,para que mi amo te aborrecierra! (Sale)


 

William Shakespeare
Sueño de Una Noche de Verano

Acto Primero - Escena Primera

ELENA:
¡Cuánto más felices logran ser unos que otros!En toda Atenas se me tiene por su igual en su hermosura,pero¿de qué me sirve?Demetrio no lo cree así.Se niega a reconocer lo que todos menos él reconocen.Y así como él se engaña,fascinado por los ojos de Hermia,así yo me ciego, enamorada de sus cualidades.El amor puede transformar las cosas bajas y viles en dignas, excelsas.El amor no ve con los ojos,sino con el alma,y por eso pintan ciego al alado Cupido. Ni en la mente de Amor se ha registrado señal alguna de discernimiento.Alas sin ojos son emblema de imprudente premura,y a causa de ello se dice que el amor es un niño,porque en la elección yerra frecuentemente.Así como se ve a los niños traviesos infringir en los juegos sus juramentos,así el rapaz Amor es perjuro en todas partes.Porque antes de ver Demetrio los ojos de Hermia ,me granizó de juramentos,asegurándome que era solo mío;y cuando esta granizada sintió el calor de su presencia,se disolvió,derritiéndose el chaparrón de votos. Voy a revelarle la fuga de la hermosa Hermia;no dejará de perseguirla mañana por la noche en el bosque;y por este aviso,con solo que me dé las gracias,habré recibido un alto precio. Pero bastará a mitigar mi pena el poder allá mirarle y retornar.

(Sale)


 

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